dilluns, 17 d’octubre de 2016

Llanto (Carme Marquès)












No siento el alma,
la perdí mientras lloraba.
En vano grité tu nombre,
me respondió la nada.

Las esquinas, como aristas
mordieron mis esperanzas,
tú no estabas y yo anhelaba
ver tu sombra entre mis lágrimas.

Lloré, y cómo lloré, mas nada lograba.
Entonces oí una voz que me llamaba
y como un niño huérfano que acude a la madre
corrí hacia ella, y en un supremo esfuerzo
recuperé mi alma.

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