dilluns, 3 d’abril de 2017

La Victoria de Samotracia (Llum)

Bendigo la Vida que me da la oportunidad de encontrarte otra vez: Amada NIKE ALADA. Exquisita, suprema victoria sobre lo terrestre y humano.
Tienes abiertas las alas, preparando el instante de alzar el vuelo a otros planos.
Te alzas gloriosa mostrando que fácil es marcharse, elevándose.
Sabes que la primera vez que tu imagen apareció en la sencilla página de un libro de texto, te grabaste en mi memoria, yo diría que en el corazón, porque nunca más te has borrado.
Cómo me atrajiste!
Representada en un cuerpo femenino con grandeza, belleza, solemnidad y firmeza.
Cuando te tuve delante en el Louvre, me arrobaste. ¿Qué pasó? Estábamos allí tú y yo, otra vez, una vez más haciéndonos uno, en las memorias del tiempo, y todo desapareció.
Mi cuerpo estaba allí pero mis sentidos no. Oía lejana la llamada de mis compañeros para seguir adelante, yo no respondía, me costaba volver, no quería, pero llegó el momento y bajé, como tantas veces he hecho.
¿Qué existe entre tú y yo? Siento fundirme contigo, tan felizmente, en ese nexo que nos une.
...No recuerdas ahora, pero sabes. Sabes que pasamos muchas horas, juntos, que me mimaste cuando me estaba densificando en la piedra, haciéndome estatua. Cómo me cuidabas! Sí, te enamoraste de mí y yo, satisfecha, me estaba enraizando en forma humana, que era el propósito.
Mi alma inmensa se negaba a meterse en ese mármol, pero tu atención y complacencia me ayudaron. Gracias a que tú estabas yo pude bajar y quedarme. No estoy completa pero sí, en parte, aprisionada, en espíritu, que es lo que tú captas.
Quisieron celebrar una gran victoria, como tantas, innumerables, que en este planeta ha habido, y agradecerlo a los dioses.
Manos artistas esculpieron ese espíritu y según decís, quedó hermoso, pues me han puesto aquí, presidiendo la entrada al público. No creas que todos me aprecian, pero no me afecta, “soy de piedra”.
Soy la victoria sobre lo terreno, os espero a todos en el reino invisible, ahora, para vosotros, pero celestial, bello, al que llegarán los que se ganen la entrada.
Ante vuestros ojos soy simplemente una talla en mármol, una figura femenina, animando, invitando al vuelo, apoyada sobre un trozo de proa de un navío. Soy como el mascarón que rompe las aguas del mar, que beso las olas que el viento me lanza en un juego sin fin.
Así voy abriendo camino a nuestra nave, a tu nave, surcando las aguas bravas, las emociones, tanto en tierra como en mar. Abro un camino invisible a los ojos humanos, pero que conduce a otro reino invisible.


Tiene una altura de unos 4 metros. No coinciden las medidas que los comentaristas nos dan.
Se atribuye a la escuela de Fidias por los paños mojados que “descubren” su cuerpo. Si es helenística, tal vez es procedente de Rodas. Tal vez del siglo II a. C. Todo es incierto sobre su origen.
Sobre las olas, a caballo del viento, evoca un triunfo no sólo de Grecia sino de todos los tiempos, por eso está ahí. Es un canto a las fuerzas de la Naturaleza.

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